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Sostenibilidad

Gestión forestal sostenible

Los bosques desempeñan un papel clave para la industria del cartón ya que suministran las fibras de madera, es decir, la materia prima del cartón.

El cartón, lo mismo que el papel, está compuesto de fibras de celulosa. En todo el mundo, alrededor del 50% del papel y del cartón se obtiene de la fibra de celulosa procedente de la madera mientras que el resto procede del papel y el cartón recuperado, aunque ese material inicialmente depende de la fibra que se obtiene de la madera.

Los bosques juegan un papel esencial en el bienestar del planeta. Invierten el efecto invernadero, estabilizan el clima y los niveles de agua, evitan la erosión del suelo y almacenan energía solar.

También suministran hábitats para los animales, plantas e insectos, promueven la biodiversidad, protegen las corrientes de agua y preservan el paisaje. El sector forestal da trabajo y apoyo a las comunidades rurales y crea oportunidades para el ocio y el recreo.

La gestión sostenible de los bosques equilibra la preocupación social, económica y medioambiental para afrontar las necesidades actuales, a la vez que asegura a las futuras generaciones el disfrute de los bosques.

Cómo se aplica el “desarrollo sostenible” a la silvicultura.

Según el Acuerdo Europeo firmado en Helsinki en 1993, la gestión forestal sostenible es “la administración y uso de los bosques y terrenos forestales en una manera, y a un ritmo, que mantenga su biodiversidad y su potencial para cumplir, ahora y en el futuro con las funciones pertinentes en materia social, económica y ecológica a nivel global, nacional y local, y que no cause daños a otros ecosistemas”.

Según está definición, la utilización que hace la industria del papel y del cartón de los bosques europeos es sostenible. No solo es un recurso renovable, sino que cada año el crecimiento de nuevos árboles supera a los talados en un área equivalente a 1,5 millones de campos de futbol. De 2005 a 2010, los bosques europeos han crecido 512.000 hectáreas. En la actualidad, la superficie de bosque es un 30% mayor que en la década de 1950.

 

Manejo sostenible de los bosques

La industria forestal europea ha aceptado los principios de desarrollo sostenible y las prácticas de manejo sostenible de los bosques. Esto supone:

Leyes vinculantes y acuerdos:

  • Derecho y normativas nacionales.
  • Legislación de la UR.
  • Acuerdos internacionales como la Convención de la Biodiversidad.

Acciones voluntarias:

  • Políticas empresariales que van más allá de los requisitos legales.
  • Certificación forestal.

Objetivos de la gestión sostenible por parte de los propietarios de bosques:

  • Las prácticas pueden variar en cada región o país y bajo condiciones diferentes.

Los propietarios de los bosques pueden demostrar que sus bosques se gestionan de forma sostenible

Aquellos propietarios que deseen demostrar que las prácticas de manejo de sus bosques cumplen con las normas estándares apropiadas pueden solicitar una evaluación de sus resultados a auditores externos e independientes.

De las evaluaciones de “certificación forestal” que se utilizan actualmente, destacan dos:

 

El plan PRFC (Programa de reconocimiento de Sistemas de Certificación Forestal)

El Comité del PRFC es una entidad independiente y sin ánimo de lucro, fundada en 1999, que promueve la gestión sostenible de los bosques a través de un certificado independiente mediante terceros. El PRFC ofrece un mecanismo de garantía a los compradores de madera y papel que les asegura que están promoviendo la gestión forestal sostenible de los bosques. Con más de 220 millones de hectáreas de bosques certificados (dos tercios del área certificada global), la PRFC es el programa de certificación forestal más importante.

El plan FSC (Consejo de Administración Forestal)

El Consejo de Administración Forestal es una entidad no gubernamental, independiente y sin ánimo de lucro establecida para promover la gestión responsable de la cobertura forestal mundial. Proporciona las normas, la garantía de marcas registradas y servicios de acreditación a compañías y organizaciones interesas en un manejo forestal responsable.

Aunque hay un solapamiento en los tipos de bosque certificados por los planes, el programa de la FDC se aplica mayoritariamente a extensas zonas forestales propiedad del estado o de la industria, mientras que el programa PEFC se emplea sobre todo para la certificación de bosques más pequeños propiedad de familias o particulares.

Para más información sobre los requisitos y los programas de acreditación del PRFC y FSC, viste sus sitio web en :
www.pefc.org
www.fsc.org

Claves a cerca de la certificación de manejo forestal:

  • Verifica que el manejo del bosque se ha hecho conforme al grupo definido de normas de actuación.
  • La certificación forestal puede incluir desde el manejo del bosque, el manejo de las plantaciones y, en el futuro, la energía de la biomasa.
  • Los estándares de manejo del bosque son específicos para cada país, por lo que los requisitos no son idénticos globalmente, lo que hace que algunos programas resulten más atractivos que otros para los propietarios de bosques.
  • Proporciona un logo que comunica el manejo sostenible del bosque.

Los datos recogidos por la Confederación Europea de Industrias del Papel en 2013 pusieron de manifiesto que:

  • El 99,9% de las empresas propietarias o arrendatarias de bosques en Europa cuentan con certificados de manejo forestal emitidos por fuentes independientes de certificación forestal (por encima del 82% en 2008).

Los datos analizados en 2013 también indicaron que:

  • El 64,6% de madera en rollo, virutas de madera y serrín entregados a las empresas papeleras en Europa provienen de fuentes certificadas de manejo forestal (por encima del 61,6% en 2010).

Cadena de custodia: rastrear el origen de la materia prima en cada fase del proceso de producción

Para demostrar que la madera procede de un bosque certificado, los fabricantes y minoristas de los productos producidos en ese bosque necesitan un certificado de la “cadena de custodia”.

La certificación de la cadena de custodia la verifica un tercero y solo cuando se ha verificado toda la cadena de suministro se pueden vender los productos finales con una etiqueta y la ratificación sobre la documentación adjunta.

Para los productos forestales como las cajas de cartón, la certificación de la cadena de custodia significa verificar que la madera utilizada en cada fase del proceso de producción proviene de un bosque con la certificación de manejo sostenible. La validez de la certificación depende de la comprobación de cada paso en la cadena de suministro.

Para los fabricantes y los minoristas el valor de este certificado reside en poder etiquetar la caja de cartón como procedente de un bosque de manejo sostenible y beneficiarse del crédito de ser respetuoso con el medio ambiente cuando los consumidores toman sus decisiones de compra.

Con un incremento continuo de certificaciones forestales, es improbable que cualquier otro sector industrial pueda competir con las industrias de los productos forestales a la hora de demostrar un mismo nivel de compromiso con la sostenibilidad.

Las plantaciones forestales ayudan a mitigar el cambio climático

Los árboles toman dióxido de carbono y expulsan oxígeno. A medida que crecen, los árboles absorben y almacenan el dióxido de la atmósfera, y contribuyen a frenar el calentamiento global. Este proceso se conoce como “fijación del carbono”.

Los árboles absorben el dióxido de carbono a través de un proceso conocido como fotosíntesis. Durante el día, los árboles, al igual que todas las plantas de hojas verdes, transforman el dióxido de carbono y el agua en azúcares y oxígeno. Los azúcares se polimerizan de manera natural y forman las fibras de celulosa.

Un metro cuadrado de bosque atrapa una tonelada de dióxido de carbono y emite 0,7 toneladas de oxígeno.

Hechos acerca de los bosques y el cartón

Alrededor del 30% de la tierra está poblada por bosques. El 79% de los bosques está formado por árboles de hoja caduca (madera noble) en contraste con el 21% de hoja perenne (madera blanda). Estos últimos proporcionan las principales materias primas para las industrias del sector maderero.

En Europa, alrededor del 37% de todas las tierras son forestales. Los bosques europeos representan el 27% de la superficie forestal mundial. Europa cuenta con más de 16 millones de particulares dueños de bosques, y menos de un 4% de los bosques europeos están en manos de compañías de papel europeas. Los bosques más grandes se encuentran en Finlandia y Suecia, donde ocupan una superficie del 72% y casi del 66%, respectivamente.

El consumo mundial de madera gira en torno a los 3.500 millones de m3 al año. Más del 50% de este volumen se destina a carburante, y el 30% a productos de madera serrada. El 12% de la madera talada se destina a la fabricación de papel y cartón. Menos de la décima parte se utiliza para hacer cartón.

La inmensa mayoría de la madera que utilizan las industrias europeas del papel y del cartón procede de bosques europeos. El resto, proviene en su mayor parte de Rusia. Los bosques europeos son los bastante grandes para proporcionar toda la fibra que se necesita de una manera sostenible. El 82% de las materias primas de la industria se extraen en Europa de bosques gestionados de forma responsable.

Las áreas forestales europeas van en aumento. Todos los años, el crecimiento forestal sobrepasa la madera talada en un área equivalente a 1,5 millones de campos de fútbol. O, por decirlo de otra manera: En Europa, las áreas pobladas por árboles tienen una expansión anual de 510.000 hectáreas.

En el norte de Europa, las principales especies de árboles dedicadas a la producción del papel y del cartón son el abeto, el pino y el abedul. Por el contrario, en España y Portugal se comercializa el eucalipto.

La industria del papel y del cartón acostumbra a ralear el bosque, es decir, entresaca los árboles pequeños para que el resto alcance la madurez y puedan destinarse a madera aserrada.

De los árboles, la industria del papel y del cartón no lo aprovecha todo: solo la parte más alta y de menor diámetro de los árboles grandes y la sección redondeada del tronco, que desaparece en el aserradero (desechos de aserradero).

Las selvas tropicales no se destruyen para producir papel ni cartón.

La industria del papel y del cartón no usa madera procedente de los bosques tropicales, por no ser técnicamente adecuada. Pero la verdadera amenaza a las selvas tropicales proviene de la necesidad de tierras. Todos los años, en los rincones menos desarrollados del planeta, aproximadamente 12 millones de hectáreas de bosque en todo el mundo son talados con fines agrícolas y de combustible.